OTHER GUILTY PLEASURES

PINK LEMONADE O LA LIMONADA DE SONRISAS Y LÁGRIMAS

Sabéis como todos los niños se obsesionan con una película? Y pueden verla non stop sin cansarse un millón de veces? Pues a mi me pasaba con Sonrisas y Lágrimas (sí, lo sé, una opción poco habitual para una niña. Pero es que, visto con perspectiva, tengo la teoría que de pequeña era una mini-freaky). Me sabía las canciones de memoria, aunque cantar no se me haya dudo nunca muy bien… Creedme, sois muy afortunados si nunca me habéis oído cantar (y no, no exagero).

En la peli, cuando María descubre que está enamorada del Capitán von Trapp y huye de regreso al convento, la maquiavélica Baronesa Schroeder intenta suplir su ausencia jugando con los niños y ofreciéndole una limonada de consuelo al Capitán. Y lo que yo no entendía es que esa limonada era rosa. Y siempre le preguntaba a mi madre: si el limón es amarillo, por qué esta limonada es rosa? Y no fue hasta el verano pasado que encontré la respuesta: lo que aparece en la peli es pink lemonade.

Lo descubrí buscando recetas de limonada por internet. En muchos blogs hablaban de pink lemonade. Y como quién tuvo retuvo, en lo primero que pensé fue en Sonrisas y Lágrimas. Y en como tenía que hacer esa limonada ipso facto. El secreto pasa por añadirle fresas o frutos rojos a la limonada.

Pero puestos a recordar la infancia, yo aposté por la grosella. Mi bebida favorita de todos los veranos era leche con grosella. No os encantaba? Aunque me extraña que mi madre me dejara beber grosella, porque no le gustaba nada todo lo que llevaba colorantes. Tenía estrictamente restringidos los FrigoDedos y Frigurones (os acordáis?) que me podía tomar en un verano. Éste es uno de mis traumas de infancia. Bueno, y que no me dejaran ver V también. Todos mis amigos veían V. Menos yo. Aunque creo que es más porque a mis padres les daba asco eso de que comieran ratas que otra cosa. Porque luego bien que me dejaban ver Dallas… (y así he salido yo).

Además daba la casualidad que acababa de comprar una botella de grosella. Hacía siglos que no veía una botella de grosella, pero precisamente el verano pasado, estando en el súper una botella roja llamó mi atención: era grosella! No me pude resistir y la compré. Y al cabo de poco, descubrí la pink lemonade. Así pues, estaba cantado, no? En homenaje a mi infancia y a la familia Von Trapp iba a hacer mi versión de la pink lemonade con grosella. Y la hice. Y está buenísima. Y es súper facilísima:

Pink lemonade 2

PINK LEMONADE

Ingredientes (para un litro de limonada)

100 gr de azúcar

100 ml de agua

250 ml de limón (4 limones pequeños aproximadamente)

600 ml de agua fría

Un chorrito de grosella

El secreto para que el azúcar se disuelva bien está en hacer un sirope con el azúcar. De esta manera, al beber, no notaremos sus granitos. Así pues, empezamos poniendo en un cazo los 100 ml de agua con los 100 gr de azúcar, y lo calentaremos, a fuego medio, removiendo con un cuchara hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.

Mientras el sirope se enfría, exprimiremos los limones.

Una vez el sirope esté frío, le añadiremos el zumo de limón y los 600 ml de agua fría. Mezclaremos bien y ya tendremos la limonada. Ahora sólo falta darle el toque pink añadiéndole un chorrito de grosella. Ésto, la verdad, es que lo hago a ojo. Le voy añadiendo grosella poco a poco hasta que me gusta el color y  como queda de sabor…

Pink lemonade 1

Et voilà: pink lemonade. Fácil, verdad? Y muy muy buena. Ideal para tardes de verano.

La receta la he adaptado de esta que encontré en el blog Manzana y Canela

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