OTHER GUILTY PLEASURES

BRIOCHE. MI PRIMER INTENTO COMO PANADERA

La ciudad está plagada de panaderías. A cada dos pasos te encuentras con una. Es la nueva moda. Ahora bien, panaderías como las de antes, de esas en las que el pan no sale del congelador, de esas que hacen buen pan, hay muy pocas. Se pueden contar con los dedos de las manos, diría yo. Esto parecerá un poco un post denuncia, pero es que no puedo con ese pan que al cabo de tres horas parece chicle, esas napolitanas que parecen hinchadas con una mancha de hinchar ruedas de bicicleta, por no hablar de esos croissants artificialmente brillantes cubiertos de un extraño moco. Ay, los croissants, ésta es mi otra guerra. Como decía mi abuelo, qué difícil es encontrar un buen croissant! El hombre tenía toda la razón. Y normalmente va todo junto, una buena panadería, una panadería auténtica, hará buenos croissants.

Una de estas buenas panaderías, es Turris. La conocéis? Su propietario, Xavier Barriga ha escrito varios libros, entre los cuales Bollería. Hecha en casa y con el gusto de siempre. Éste es el libro que me regalaron el año pasado por Sant Jordi. Porque ahora que me he acostumbrado a leer con el Kindle (mira que me costó decidirme, y aunque no tiene la misma magia que un buen libro en papel, me rindo hacia su comodidad, sobre todo para los que aprovechamos para leer en el metro), los libros que me compro en papel tienden a ser libros de cocina, o con muchas fotos, de ésos que te puedes quedar horas embobada sólo mirando.

Briox 3

Pues bien, después de mucho hojearlo, hace poco, más concretamente para el día del Padre, me decidí a estrenar el libro y a hacer la primera receta. Si lo sé, he tardado un poco, pero es que todo lo que es panadería, me intimida un poco…

Como este verano mi padre me contaba que de pequeño le gustaban mucho los brioches (en esto he salido a él), pues para el día del Padre me decidí a hacerle unos cuantos como regalo, y de paso tenía excusa para estrenar por fin el libro de Xavier Barriga. La verdad es que como no había hecho nunca, y como no sé yo si todo lo que es panadería se me da muy bien, era un poco escéptica con el resultado, pero la verdad es que quedé muy sorprendida, porque quedaron espectaculares. Y ese olorcito… mmm… Buenísimos! Hasta a mi madre, que no es muy fan del brioche, le gustaron mucho.

Así pues, vamos con la receta. Eso sí, os recomiendo que la hagáis un día que tengáis mucho tiempo, y paciencia, porque es un proceso largo.

BRIOCHE

Ingredientes (para 14 unidades)

500 gr. de harina de fuerza

100 gr. de azúcar

100 gr. de mantequilla (fría, de la nevera)

150 gr. de huevo (3 huevos)

10 gr. de sal

120 ml de agua

40 gr. de levadura fresca

ralladura de ½ limón

ralladura de ½ naranja

½ cucharadita de canela en polvo

1 huevo para pintar

sal

Briox 2

La elaboración se puede hacer a mano, o con una amasadora. Cómo yo no soy muy fan de pringarme las manos, opté por la versión máquina. En caso que vosotros también lo prefiráis, tendréis que utilizar el accesorio del gancho de vuestra batidora de pie.

Para empezar, pondremos todos los ingredientes en el batidora, excepto la mantequilla, la levadura fresca y un poco de agua, que reservaremos para más adelante. Mientras la batidora va trabajando, cortaremos la mantequilla en daditos, y una vez se haya formado la pasta, la añadiremos a la mezcla.

Cuando la mantequilla ya se haya integrado en la masa, será la hora de añadir la levadura, junto con un poco de agua, para facilitar su disolución. Y continuaremos batiendo, hasta que la levadura esté totalmente disuelta y veamos que la masa se despega de las paredes del bol. La pasta tiene que estar fina y elástica.

Formaremos una bola con la pasta y la pondremos en un bol untado con aceite, la  taparemos con papel film, y la colocaremos en la nevera durante una hora.

Una vez pasado este tiempo, la sacaremos de la nevera y formaremos bolitas de 80 gr cada una. Y volveremos a ponerlas en la nevera, tapadas con papel film, esta vez durante 30 minutos.

Al cabo de media hora, las sacaremos de la nevera y formaremos pequeñas barritas sin punta. Las pondremos en la bandeja del horno, sobre papel vegetal, y las dejaremos durante 90 minutos para que fermenten. Es importante colocarlas bien separadas, porque durante la fermentación pueden llegar a duplicar su volumen. Las pintaremos también con un huevo ligeramente batido con sal.

Precalentaremos el horno a 220 grados, y cuando hayan pasado los 90 minutos, las volveremos a pintar con el huevo, con unas tijeras húmedas haremos tres cortes a lo largo de la pieza y les pondremos un poco de azúcar por encima. Y ya para acabar, las pondremos en el horno durante 8 minutos aproximadamente.

Briox 1

Ya veréis que buenos quedan! Y como 14 piezas son bastantes, yo congelé unas cuantas. Así también las puedo disfrutar durante más tiempo. Sólo hace falta descongelarlas y calentarlas un poco y quedan perfectamente.

Sé que esta receta es larga, pero os animo a que la probéis, veréis como os encanta!

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